Una experiencia con alumnos de práctica

mayo 16, 2008

Hace un par de semanas tuve que preparar un taller para algunos alumnos de práctica profesional de la carrera (era bastante parecido a una ayudantía), la profesora de la asignatura me pidió si podía compartir sobre el uso de las tecnologías y en particular del weblog (tema dela memoria de título) a estos alumnos. Lástima que eran muy pocos. Allí no sólo compartí con ellos lo que he descubierto -humildemente-  en el último tiempo; hablamos sobre lo qué es la Web 2.0, las aplicaciones que tiene y de sus diiversas herraminettas y qué puede signifidcar este fenómeno para la educación. Luego de hablar de ello discutimos sobre el uso de las tecnologías en el aula. A partir de lo hablado pude reflexionar  sobre varios puntos:

Muchos de los estudiantes de pedagogíaa desconocen lo que es la Web 2.0 (ni hablar de la idea de web semántica o de las folksonomías), aunque todos navegan por internet y tienen ordenador.

Varios colegios que cuentan con recursos en tecnología no los aprovechan y otros están muy limitados. Otrs, en tanto, dan sólo envidia (de la sana).

Hay entusiasmo, pero piensan que el uso de tecnología tiene un límite en cuanto deja der ser una metodología novedosa para los estudiantes. Esto no siempre es cierto una buena motivación junto a los usos creativos ayudan mucho en la aplicación de nuevas tecnologías, si sólo me sustento en la herramienta pero no en un contenido o un objetivo no sirve de mucho.

Varios estudiantes creen que el uso de algunas aplicaciones de la Web 2.0 o de las tecnologías son posibles de usar sólo en talleres y no en el proceso normal de la asignatura.

Otros tantos se muestran muy interesados por todo, pero no hay quien dé un verdadero respaldo o comparta estas experiencias.

Los estudiantes de pedagogía se quedan con pocas herramientas y no exploran mucho algunas nuevas.¿Aplicarán el refrán “Mas vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”? Es decir, hay bastante uso de Power Point , pero muy pocos poseen blogs (lo que sería de gran ayuda para una retroalimentación o compartir materiales que crean para sus clases) o elaboran videos, etc.

Rescaro sobre todo lo críticos que son respecto del uso de tecnologías, es decir, había una reflexión de por medio para definir en qué momentos o con qué contenidos eéstas serían útiles. Además son instancias muy enriquecedoras puesto que permiten copnocer otrasrealidades educativas y compartir material, lo que se echa bastante de menos luego que se entra al ejercicio docente propiamente tal.

El taller fue una buena experiencia, aunque permanece la preocupación en cuanto a los vacíos que sigue habiendo respecto de nuevas tecnologías.

 

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El video: nuevos usos y alcances en la era de la web 2.0 (Parte II)

mayo 16, 2008

El aprendizaje de los alumnos es distinto cuando entra en juego la presencia de una enseñanza audiovisual, de la cual muchos docentes prefieren mantenerse ajenos sin querer reconocer la necesidad de formar a través de ella. Así, nos encontramos con dos tipos de estudiantes: los alumnos de la escuela tradicional y los alumnos de la escuela televisiva.

 

 Alumno de la escuela tradicional

 Alumno de la escuela televisiva

 Mayor sentido de la jerarquía, de la disciplina, de la obediencia.Vocabulario más preciso (al menos entre los mejores alumnos).Mejores resultados en el campo de la escritura, la composición, la lógica conceptual, gramática y análisis.  Más curioso y despierto.Resuelve mejor los problemas.Saber global (no establece distinciones entre asignaturas).Activo, emprendedor y creativo.

Menos diferencias debidas al maestro.

Los alumnos de mente lenta o difícil se pierden.

Facilidad de expresarse.

 

Así, entonces, podemos apreciar que el alumno de la escuela televisiva logra un proceso de enseñanza-aprendizaje mucho más integrador, recibiendo la información o el mensaje no sólo a través de un texto, sino mediante el uso de sonido e imágenes; mientras que el alumno antiguo restringe su enseñanza a la transmisión de conocimiento de manera lineal, unidireccional y mecanizada. De esta forma, podemos ver que la televisión es un medio de comunicación que necesita ser aprovechado, no para influir en el actuar de las personas, sino para educarlas como buenos receptores capaces de desarrollar aún  más habilidades y destrezas, puesto que fomenta la complementación entre los dos hemisferios del cerebro. Este medio de transmisión es un puente que permite la comprensión del mundo audiovisual, ya que admite analizar imágenes, lenguaje y sonido de manera conjunta.

 

Ahora, bien, otra herramienta audiovisual que se intentó insertar en el aula fue el video. Pero, ¿cuál es el problema que presentó este recurso? Como toda innovación tecnológica no tuvo la aceptación de todos  los docentes, situación que -en realidad- no es tan grave en comparación con el hecho de que muchos de los profesores que han intentado utilizar este instrumento en la sala de clase no han sabido aprovecharlo e introducirlo eficientemente; es decir, los docentes no comprendieron que su función no es estrictamente ver películas. Lo que se necesita es comprender que “el medio es el mensaje”, tal como lo señaló McLuhan, por lo que no es adecuado intentar entregar un mensaje introduciéndolo en un video que probablemente resultaría incomprensible para los alumnos; en otras palabras, no se trata de escribir un texto para que un locutor lo grave, agregándole imágenes y música.  No es que se entregue el mensaje a través del medio, puesto que el medio puede condicionarlo, conformándolo y cambiando su significado; en efecto, el video provoca emociones, sensaciones que motivan y despiertan al receptor, logrando captar finalmente su atención.

 

En definitiva, de lo anterior obtenemos que el profesorado no está capacitado para utilizar el video como herramienta pedagógica, no sólo porque no sabe cómo usarlo, sino porque no se rigen por una planificación previa ni por objetivos que den sentido al uso de dicho recurso. La televisión y el video requieren de un plan que regule el accionar en el aula. Ambos medios tienen que cumplir con sus funciones educativas: ser motivadores e informativos per se, transmitiendo a los alumnos un mensaje (a través del lenguaje audiovisual) coherente que les permita adquirir un aprendizaje significativo.

 

Con respecto al video como herramienta didáctica, Antonio Bartolomé (2004) distingue dos tipos de videograma o programas en video: videolección y videoimpacto. El primero transmite contenidos conceptuales soportados con música e imágenes de forma clara, organizada y estructurada; se basan en la “pedagogía del durante”: los alumnos aprenden mientras observan el video. En tanto, el segundo corresponde a un video en el que las palabras no son necesarias, sino que se enfatiza en las imágenes y el sonido, construyendo un montaje que no es lineal. En él subyace la “pedagogía del después”, ya que los estudiantes aprenden luego de haber sido motivados. Mientras en las videolecciones los alumnos reciben directamente los contenidos que deben aprehender, en los videoimpactos sólo se les entrega una pauta que les permitirá, posteriormente, realizar diversas actividades de aprendizaje.

 

 

 

 

Por otro lado, Ferrés (1994) establece dos clasificaciones respecto al video. La primera toma en cuenta la modalidad en el uso junto al contenido y la segunda la función que tiene en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Así, entonces, según la modalidad de uso se subdividen en:

 

Video-lección: exposición sistematizada de contenidos tratados con exhaustividad. Es el equivalente a una clase del profesor.

 

Video-apoyo: es considerado como el equivalente a las diapositivas de apoyo. Corresponde a un montaje de imágenes en movimiento que ilustran la explicación del profesor.

 

Video-proceso: es definido como la modalidad en la que la cámara posibilita una dinámica de aprendizaje. En ella los alumnos están implicados como creadores. El video-proceso equivale a la creatividad activa de los alumnos para producir un material audiovisual.

 

Programa motivador: es un soporte en video destinado a suscitar un trabajo posterior al visionado. La diferencia con el video-proceso es que en el primero no hay un programa, sino que se crea, en cambio en el programa motivador se visualiza un producto acabado.

 

Programa monoconceptual: son películas o programas muy breves, generalmente mudos, que desarrollan de manera intuitiva un solo concepto muy concreto, de manera tal que se facilita el aprendizaje o la comprensión de una forma intuitiva. Su equivalente es al de la diapositiva animada.

 

Video interactivo: se origina del encuentro entre dos tecnologías: el video y la informática.  Está conformado por una secuencia de imágenes y su manejo está determinado por las respuestas del usuario del material; en él el  receptor tiene un papel activo.

 

 

            Por otro lado, en cuanto a la función dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, se clasifican en:

 

Función informativa: video documento. En ella el mensaje tiene por finalidad describir una realidad lo más objetivamente posible.

 

Función motivadora: video animación. El interés se centra en el destinatario con el objeto de afectar su voluntad para incrementar las posibilidades de una respuesta determinada. Se busca sensibilizar al grupo respecto de un tema.

 

Función expresiva: creatividad y video-arte. Su interés se centra en el emisor quien debe expresar en el mensaje sus emociones, sus pensamientos, ideas, etc. Esta función expresiva hace referencia a cualquier manifestación de la interioridad a través de la elaboración de un producto.

 

Función evaluativo: video-espejo. Se hace referencia a un acto de comunicación en el que importa la valoración de las conductas, actitudes y destreza de las personas ante la cámara.

 

Función investigadora. El video puede ser una herramienta de trabajo útil para la investigación sociológica, antropológica, científica, educativa, etc., porque permite una gran aproximación al sujeto en estudio. También se pueden realizar estudios de fenómenos en los cuales interviene el movimiento.

 

Función lúdica: el video como juego. Ésta se da cuando el acto comunicativo se centra en el juego, en la gratificación y en el entretenimiento. El video permito experimentar, ensayar, buscar y errar de forma que es un reto para el usuario. De esta manera se facilita una experiencia lúdica.

 

Función metalingüística. Ésta aparece cuando el acto comunicativo se centra en el código mismo, es decir, “cuando se utiliza un código para hacer un discurso sobre el propio código” (Ferrés, 1994: 86). En el caso del video, ésta aparece cuando utilizamos el recurso para mostrar un aspecto audiovisual.

 

 

            Cabe mencionar que los formatos de la televisión y  el video han ido evolucionando de ser analógica y VHS, respectivamente, a ser digital y DVD actualmente. Ello, gracias a la existencia de diversos programas computacionales que facilitan la difusión de los contenidos audiovisuales. Es destacable la versatilidad de la web, en cuanto a que proporciona diversos gestores de contenido como You Tube, Google TV, Teacher Tube, entre otros, los cuales permiten compartir gratuitamente material audiovisual. Esto se traduce en un cambio de hábito en la forma de ver televisión y video. Ello significa, por ejemplo, que puedo conocer otras culturas extranjeras y locales y aprender de ellas, ver mi serie favorita antes de que llegue a mi país, aunque esto traiga consigo polémicas respecto de los derechos de autor.

 

            Ahora bien, ¿qué formatos y programas han permitido que estos videos estén en Internet o que podamos crear videos para los alumnos? Uno de ellos es Movie Maker, cuya ventaja es que se encuentra en todos los computadores que poseen Windows. Este programa permite editar videos, imágenes, sonido y música para elaborar material audiovisual acorde a los objetivos de cada usuario. Cabe mencionar que esta herramienta fue utilizada para la elaboración de material de apoyo en nuestra propuesta didáctica, teniendo gran aceptación por parte de los estudiantes. Específicamente, se utilizó la creación de videoimpactos fusionados con programas motivadores, los cuales dieron excelentes resultados en la aplicación de los módulos de aprendizaje.

 

 

 

            ¿Cómo funciona esta herramienta?

El programa es fácil de usar. En la parte superior se encuentra una barra de herramienta  como en los demás programas de Windows: Archivo, edición, ver, herramientas, clip, reproducir y ayuda. Se divide en dos partes: a la izquierda, una barra de herramientas; al centro, un espacio que nos muestra los elementos con los cuales trabajamos en la creación del video; a la derecha, una pantalla en la que podemos reproducir nuestra creación. En la parte inferior se sitúa el guión de la película que puede visualizarse en modo gráfico o en escala de tiempo.

 

En la izquierda podemos insertar los materiales: fotos, videos, música, etc., eligiendo en las opciones y buscando entre las carpetas de archivos. Una vez que se inserta todo se sitúa en el espacio central, desde allí se arrastran los elementos a la escala de tiempo para editar las imágenes y las secuencias de manera tal que se construye la película.

El trabajo se puede guardar en dos formatos, principalmente. La opción “Guardar proyecto como” guarda el archivo como un proyecto de Movie Maker, en el cual se pueden realizar cambios posteriores. Mientras que la opción “Capturar video” guarda el trabajo en un formato de reproducción (VMA, MP4…), el cual no permite que se puedan realizar cambios, por lo que se utiliza cuando el proyecto tiene una versión definitiva.

 

Con este tipo de programa se puede crear cualquiera de las modalidades de video. Si bien no podremos elaborar una película de la calidad de un estudio profesional, podemos obtener buenos resultados. Es útil en la creación de videoimpactos, documentales, videos motivacionales o para la edición de extractos de película de fuentes diversas. El resto de las posibilidades de acción que entrega este programa pueden ser exploradas por el usuario.

 

 

Finalmente, la inserción de las tecnologías multimedia en el aula se hace imperante, puesto que si bien los alumnos de hoy son parte del mundo audiovisual, esto no basta para asegurar que son capaces de mantener un nivel de educación apropiado y acorde al avance actual. Por el contrario, el deber de los profesores es guiarlos y capacitarlos para que sean unos buenos ciudadanos y buenos comunicadores, siendo reflexivos y críticos ante la gama informativa y tecnológica emergente. En definitiva, los docentes deben potenciar las posibilidades de acción de los alumnos con el fin de que las tecnologías multimedia no sean una distracción para ellos, sino una herramienta invisible pero constructiva de su aprendizaje.